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La culpa no puede cambiar el pasado

     Ni el exotismo resolver el futuro. 

¡Mira mamá! ¡mira mamá! Ahí viene la niña de chocolate. –dicen una pequeña niña mientras me señalaba.

 Su madre me mira y sonríe mientras le susurra algo en el oído.

 

Y con ese suceso nacería esta muestra tan absurda como la idea de gente hecha de chocolate.

 

¡Y si voy con una amiga “blanca” es un parche de nucita!

 

El exotismo para valorar la diferencia es lo que denuncia esta muestra: la culpa no puede cambiar el pasado ni el exotismo resolver el futuro en su primer volumen titulado

La gente de chocolate o cacao.

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